domingo, 18 de noviembre de 2012

Profética.

Es un hombre común y corriente, que va llegando a los treinta y no le ha ido muy bien en la vida. Eso es lo que cree y los demás se han encargado de reforzarlo durante los últimos años. Tiene una novia a la que adora. Es posible que de lo único que esté seguro es que la ama. Un día se despertó con una terrible certidumbre que le apretó el corazón. No supo exactamente qué era, pero el miedo no lo dejó racionalizar la situación, mientras el impulso lo llevó a llamarla. Apenas escuchó su voz, comprendió qué estaba pasando. Las palabras salieron en un torrente, en un reclamo sin razón aparente. Al otro lado de la línea no se escuchó nada. El silencio de la culpa. Él descubrió en sueños que su novia le engañaba con otro hombre. Luego, descubriría que ella estaba comprometida en matrimonio, un matrimonio por interés, por comodidad, ya que ella terminó por convencerse que él es un pobre diablo.