lunes, 2 de septiembre de 2013

Dos luces.

Había quedado con ganas de otro duelo de miradas, de imaginarias secuencias amorosas y de disfrutar mas de esos juegos de significados incongruentes, esos que amenazaban con desnudar las almas.

Tuvo ganas de robársela, de capturar su calor guardado cerquita del vientre, tuvo ganas de desaparecer en los enigmas que ella proponía y despertarla a la mañana siguiente con el café recien hecho.

Pero se fue, mirando hacia atrás. Sus ojos eran luciérnagas atravesando la oscuridad.