viernes, 18 de enero de 2013

Caminando...



El retorno de los instintos,
Caminar, con una mano en el bolsillo.
La luna vigila de reojo.

Divagaciones en armonías sostenidas,
Transeúntes que no preguntan nada,
Preguntas que no encuentran el momento de preñar cabezas.

Calor invisible entre el verde anacrónico,
Un camino en espiral que no sostiene las hipótesis,
Que se curva en las nostalgias de la historia,
Que no revela el nombre del caminante.

No sé si hay esperanza,
Sé que la voluntad se cansa en contradictorios paradigmas.
Las certezas juegan de lado del terror.

Por calles olvidadas deambulo,
Caminante por gusto y testigo por obligación
Descascarando fachadas,
Planteando inconvenientes,
Calculando la materia de los imposibles,
Rondando las amargas dudas,
Viéndote pasar todos los días,
Más gris y más inocua,
Como la piedad del indiferente,
Una intención y nada más.

Caminar, recoger los pasos y respirar.
Respirar, olvidar el cansancio y flotar.
Jugar, seducir a la oscuridad,
Que se vuelva origen,
Que se vuelva tinta,
Que sea cómplice de lo que tenga que suceder.

Creer, porque no conozco lo contrario,
Porque ya no hay silencio,
Porque, de alguna manera, existo,
Sin revelaciones ni fe.