viernes, 1 de marzo de 2013
Un descuido.
sábado, 2 de febrero de 2013
La Paciencia de la Lluvia (Parte VI)
domingo, 16 de diciembre de 2012
Otoño.
Fuimos la noche, el calor y la lluvia sobre la calle, fuimos sudor y deseo. Yo fui una larga caminata al morir del amanecer, una nube gris en el cielo, la ciudad entera en sus exóticos murmullos.
Fui yo mismo, observando la calma apoderándose de las emociones, estuve muriendo en cada paso, sin dolor y sin encanto, sin una batalla en la que prodigar valientes sacrificios.
Fui un testigo de los caprichos del tiempo, del viento y de la luna.
Entonces, queda el silencio lleno de maleza, ocultando revolturas del estómago y vellos encrispados cuando las premoniciones se cumplen. Las ansias de la guerra se marchitaron por la monotonía de los discursos conciliadores entre la vida y la muerte. Preferí morir, cuando aún las esperanzas persistían en la perversidad, en la posibilidad de cambiar el mundo, un ápice íntimo, el lugar de las pequeñas grandes historias que contabas sin insomnio, ensoñaciones de un pasado que talló la piel.
Fuiste un motivo inocultable de las pasiones más inquietantes y de las frustraciones negadas con vehemencia.
Eras la mujer de otro lugar, la que me regalaba abrazos extraviados en los pasillos de estos crudos edificios. La páginas parecían inagotables cuando las oportunidades de verte eran tan esquivas y los encuentros tan vagos. Las palabras siempre acuden a la recreación de la memoria.
Sin embargo, es un paisaje visto en estaciones distintas. Ahora, todas las hojas han caído.
martes, 20 de noviembre de 2012
La Paciencia de la Lluvia (Parte III)
Pasos errantes a través de cientos de años, generaciones desgastadas en las luchas inconsecuentes en las profundidades del monte; la sangre, confundida con el barro, ya nos emparenta a todos.
Nuestro lamento aún no se apaga, lleva el ritmo de la ideas imperecederas de la justicia, porque la razón no divaga cuando nuestra fuerza va sumando voluntades. Ya nada podrá callar esta voces antes silenciadas.
La esperanza es un trabajo de tiempo completo que nos mantiene ocupados, renovando los sentidos y los significados de lo que nos rodea. La esperanza es, en si, una revelación, el resultado de desintegrarnos en nuestras partes más pequeñas para reconstruirnos en un mundo mejor. La esperanza nos exige estar siempre presentes y no perdernos en ensoñaciones. Un mundo mejor posible parte del reconocimiento de los peores defectos de éste que no correspondió vivir por obligación, implica el desistimiento de aquello que nos constituye en hijos de antiguos regímenes. Se debe desaprender para reiniciar el camino con pasos renovados, por rumbos consecuentes con nuestra humanidad".
La razón me tiene aquí, tratando de encontrar una solución a sus efectos. No he encontrado mayor contradicción que ésta, lo que me condena es lo que me puede salvar.
Trato de escapar, escribir la narración definitiva, esa que encierre la condición humana en renglones como rejas; pero llegan primero las utopías insatisfechas, como amantes malqueridas que acechan en los dobleces de la soledad. ¿Cuántas noches más me robarían?
La trampa siempre resulta, a pesar de mi y por causa mía...
No me rindo, sólo respiro y trato de retomar el último punto coherente.
Miles de víctimas y todas tienen el mismo rostro lavado, blanco y calcificado. No podremos reivindicar todos los sacrificios y los oprobios sufridos.
No puedo evitar sentirme impotente ante tanta miseria, cautivo de las letras y los azares dialécticos. Sin embargo, entiendo mis posibilidades y limitaciones. No tengo el carácter del guerrero que no teme al campo de batalla. Mi lugar es éste, destinado a esta tarea como una condena, sin poder renunciar a este mandato.
En este discurrir monótono, termino pensando en todo lo que he perdido, en el tiempo que he dedicado a edificar los muros de la soledad y que me han alejado de manera irrevocable de los sueños de la juventud, cuando éramos dos los que contemplábamos el horizonte con optimismo.
Te recuerdo en tus atrevimientos y yo en mi ignorancia, en el juego que nos fue envolviendo, queriendo tu presencia y anhelando tu ausencia, porque siempre me gustó extrañarte, porque lo que se tiene ya no se desea. Entregarme a tus brazos fue sólo una intento de convencerme de la posibilidad de una vida sin las tribulaciones para las que estoy hecho.
Pero esas posibilidades, ese mundo mejor, no son más que un mito mediocre, un romanticismo fuera de tiempo que me devuelve a los desvaríos, a los fangos de la contemplación sin consecuencias.
domingo, 4 de noviembre de 2012
La última luna que nos acarició feneció, tantas estaciones atrás que nuestra geografía, tal vez, nos vuelva a confundir.
La colina y la calle que la serpentea se parecen a las fotos de la soledad, después de la guerra, desierto y sepia llaman la melancolía, los cadáveres esparcidos, congelados en el tiempo por artes caprichosos de la memoria.
Somos cántaros extraviados de la fuente, debatiéndonos entre el viento y el polvo, desterrados de las historias que fueron nuestras y que ya cuentan de otros héroes.
Nuestras voces son ecos de campanas anónimas, lejanas, víctimas del vacío absoluto que lo llena todo y nada deja escapar.
Siempre estar, ahí, parte del paisaje, abstraídos de nuestras propias circunstancias, inquilinos de la eternidad vacua y triste.
jueves, 1 de noviembre de 2012
El momento justo llega con un alivio en las piernas y una pequeña taquicardia, señales adelantadas del retorno que va completando su ciclo.
Otros afanes vendrán, otros rostros ocuparán el espacio desposeído por la determinación de seguir adelante, de recorrer otros senderos, hasta que nos cansemos de nuevo, hasta que las semilla que sembramos un día sean sombra generosa. Pero ya estamos lejos, ya el meridiano se refleja en los gestos.
Estamos lejos, pero aún no estamos cerca.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Y me pierdo cazando la ciencia de los versos, por eso prefiero las prosas cansinas pero predecibles, las que dejan rumiar el tema y tumban del agotamiento, las que me esperan para el cambio de rutina, tan seguro como que cada exhalación oxida los engranajes. Poco a poco.
Ahogo cantos en las conjeturas para que se conviertan en pesadillas, en licores exóticos que van revelando las cuotas de la imposible cordura.
Todas mis versiones de la paciencia, de la agonía y de mis fantasmas constituyentes desfilan como un sueño de Kurosawa, como un designio trazado desde el primer suspiro, ese que no se recuerda pero que inició todas las pulsiones.
Busco, porque los caminos incitan...
viernes, 26 de octubre de 2012
Esquema de Autodestrucción.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Especulación de la memoria.
No encuentro los caminos, se han borrado las huellas y consumido los ánimos para retroceder en busca de esos misterios nocturnos que me precipitaban a las costas de la angustia al saberte tan lejana pero tan dispuesta para la mortal lúdica del deseo.
Alguna sensación parecida al otoño, que no conozco, me susurra al oído y me ofrece un tibio café con miel, aliciente para la enfermedad del olvido.