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miércoles, 3 de abril de 2013

Desde el principio.

Bien podría decir que no has hecho nada, pero con un puñado de palabras y un par de gestos construiste, de nuevo, el imperio de la retórica ineludible.
Basta una pizca de buenas intenciones y  de actos contradictorios para envenenar las aguas que riegan las flores de la primavera, cuando nada es fuerte aún y se siente el frio del invierno, persistente.
Vagas por el horizonte como una profecía inconclusa, alimento de las especulaciones más intrincadas y de los desafueros del alma en busca de que algo se haga realidad.
Empezamos a mover montañas y a secar ríos, a desangrar madres y a matar hijos, todo para que se cumpla algún designio. Pero nada nos convence, nada nos apacigüa ni nos deja morir tranquilos.
Una a una se repiten las secuencias del dolor y del olvido, uno a uno se cobran los errores, con puntualidad y firmeza. Siempre hemos pagado las deudas.
Bien podría decir que no harás nada, pero ya lo has hecho todo.
 

viernes, 1 de marzo de 2013

Un descuido.

No dudaré en hacer parte de la prole bulliciosa e innombrable,
En escarbar entre los ladrillos para ocultarme.
No dudaré en ocultarme, como el viento,
Entre las hojas,
Alrededor de las formas corporales,
Dentro de los cuartos desarreglados.

Te miraré por la ventana
Paseando tu arrogancia en la mañana
Tu descortesía a medio día
Y tu descaro al alba.

Porque ya hemos sido olvido
No quiero ser un fantasma encarnado,
Ni un escrúpulo vicioso
O una utopía sin rumbo.

Hoy se parecían al futuro las hazañas cotidianas,
Hoy no había camino que no se doblegara,
Tampoco había alegrías sospechosas.
El espíritu dormía y no te esperaba.

sábado, 2 de febrero de 2013

En un baúl.

Hay historias que son palíndromos, presencias como suspiros congelados, almas suspendidas en pequeñas reminiscencias: un libro, una caricia distractora, el beso que no brotó.

Hay almas con aguijones, portadoras de secretos amargos, de labios marchitos, ojos pálidos.

Hay sonrisas angustiadas, laberintos confortables, muertes rutinarias como sueños mudos, anhelos...

Hay rincones y vidrios rotos, canciones abandonadas que no recuerdan, promesas irresolutas.

Hay candados y máscaras que no sabías que guardabas.
Si, hay esperanzas perdidas.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Antes de morir.

Aspiro a que se agoten todas las manifestaciones de la credulidad
Que la tibieza de las intenciones ardan en hogueras de rabias estancadas.

Espero que las palabras ayuden a proclamar el descenso de los ídolos
Que narren las crónicas de los desposeídos y parias
Que no contradigan la justicia inevitable.

Deseo que el claroscuro no nos reclame
Que los puntos medios sean tierras extrañas
Que las conjugaciones de los invisibles jueguen a nuestro favor.

Clamo por el fin del sueño
Por un trueno que nos despierte
Por las razones francas y las calles abiertas
Que pese más la voluntad que el hambre
Que el sacrificio no sea mayor que el premio.

Te espero en el fin
En el reinicio silencioso
En el preámbulo de la guerra.