El canto incontenible de la esperanza,
el dolor compartido de la dignidad pisoteada.
La noche de los beodos
que no tienen otra cosa que declarar que la verdad desnuda
es la necesidad de contar la historia desde el lugar de la experiencia,
desde la injusticia atávica.
Esta noche nos interesa la revolución,
los astros nos estremecen desde la última posibilidad,
con nuestros sueños por delante,
con nuestra libertad en el corazón.
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domingo, 16 de diciembre de 2012
Una necedad.
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martes, 4 de diciembre de 2012
Lluvia en diciembre.
Él
Tiene ganas de llover.
Ella
Dile que lo haga,
que no la detenga el viento
Él
El viento la incita
Ella
Que se envuelva en él y se deje llevar,
se deje correr.
Que si queda más
se vacíe de memorias,
que cuenten nuevas historias de amores bajo la lluvia
de lluvia hecha de amores...
Él
Que deje el aire limpio,
las montañas lavadas y los ríos rejuvenecidos.
Que la tierra se alboroce,
que se tiña de fertilidad.
Que mis manos se colmen
y que la sed se apacigüe
Ella
Que llene de fresco renuevo en la mente,
liberando temores,
soltando amarras,
liberando corrientes.
Que expandan las alas,
que volar mojado de su rica humedad,
enredado en el viento
sin un pensamient o,
con todas las de ganar.
Que alivie la fiebre que guardan tus venas
que explota en tu alma
llevándote lejos,
volando bien alto
Él
Se pierde la vista,
se detiene el aliento,
en el canto del agua
y el capricho del cielo.
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jueves, 29 de noviembre de 2012
Antes de morir.
Aspiro a que se agoten todas las manifestaciones de la credulidad
Que la tibieza de las intenciones ardan en hogueras de rabias estancadas.
Espero que las palabras ayuden a proclamar el descenso de los ídolos
Que narren las crónicas de los desposeídos y parias
Que no contradigan la justicia inevitable.
Deseo que el claroscuro no nos reclame
Que los puntos medios sean tierras extrañas
Que las conjugaciones de los invisibles jueguen a nuestro favor.
Clamo por el fin del sueño
Por un trueno que nos despierte
Por las razones francas y las calles abiertas
Que pese más la voluntad que el hambre
Que el sacrificio no sea mayor que el premio.
Te espero en el fin
En el reinicio silencioso
En el preámbulo de la guerra.
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martes, 20 de noviembre de 2012
La Paciencia de la Lluvia (Parte III)
"Nada nos ha sido legado, por eso nada nos pertenece, ni la tierra que pisamos ni la historia que nos sufre. Nuestra patria es el desarraigo.
Pasos errantes a través de cientos de años, generaciones desgastadas en las luchas inconsecuentes en las profundidades del monte; la sangre, confundida con el barro, ya nos emparenta a todos.
Nuestro lamento aún no se apaga, lleva el ritmo de la ideas imperecederas de la justicia, porque la razón no divaga cuando nuestra fuerza va sumando voluntades. Ya nada podrá callar esta voces antes silenciadas.
La esperanza es un trabajo de tiempo completo que nos mantiene ocupados, renovando los sentidos y los significados de lo que nos rodea. La esperanza es, en si, una revelación, el resultado de desintegrarnos en nuestras partes más pequeñas para reconstruirnos en un mundo mejor. La esperanza nos exige estar siempre presentes y no perdernos en ensoñaciones. Un mundo mejor posible parte del reconocimiento de los peores defectos de éste que no correspondió vivir por obligación, implica el desistimiento de aquello que nos constituye en hijos de antiguos regímenes. Se debe desaprender para reiniciar el camino con pasos renovados, por rumbos consecuentes con nuestra humanidad".
La razón me tiene aquí, tratando de encontrar una solución a sus efectos. No he encontrado mayor contradicción que ésta, lo que me condena es lo que me puede salvar.
Trato de escapar, escribir la narración definitiva, esa que encierre la condición humana en renglones como rejas; pero llegan primero las utopías insatisfechas, como amantes malqueridas que acechan en los dobleces de la soledad. ¿Cuántas noches más me robarían?
La trampa siempre resulta, a pesar de mi y por causa mía...
No me rindo, sólo respiro y trato de retomar el último punto coherente.
Miles de víctimas y todas tienen el mismo rostro lavado, blanco y calcificado. No podremos reivindicar todos los sacrificios y los oprobios sufridos.
No puedo evitar sentirme impotente ante tanta miseria, cautivo de las letras y los azares dialécticos. Sin embargo, entiendo mis posibilidades y limitaciones. No tengo el carácter del guerrero que no teme al campo de batalla. Mi lugar es éste, destinado a esta tarea como una condena, sin poder renunciar a este mandato.
En este discurrir monótono, termino pensando en todo lo que he perdido, en el tiempo que he dedicado a edificar los muros de la soledad y que me han alejado de manera irrevocable de los sueños de la juventud, cuando éramos dos los que contemplábamos el horizonte con optimismo.
Te recuerdo en tus atrevimientos y yo en mi ignorancia, en el juego que nos fue envolviendo, queriendo tu presencia y anhelando tu ausencia, porque siempre me gustó extrañarte, porque lo que se tiene ya no se desea. Entregarme a tus brazos fue sólo una intento de convencerme de la posibilidad de una vida sin las tribulaciones para las que estoy hecho.
Pero esas posibilidades, ese mundo mejor, no son más que un mito mediocre, un romanticismo fuera de tiempo que me devuelve a los desvaríos, a los fangos de la contemplación sin consecuencias.
Pasos errantes a través de cientos de años, generaciones desgastadas en las luchas inconsecuentes en las profundidades del monte; la sangre, confundida con el barro, ya nos emparenta a todos.
Nuestro lamento aún no se apaga, lleva el ritmo de la ideas imperecederas de la justicia, porque la razón no divaga cuando nuestra fuerza va sumando voluntades. Ya nada podrá callar esta voces antes silenciadas.
La esperanza es un trabajo de tiempo completo que nos mantiene ocupados, renovando los sentidos y los significados de lo que nos rodea. La esperanza es, en si, una revelación, el resultado de desintegrarnos en nuestras partes más pequeñas para reconstruirnos en un mundo mejor. La esperanza nos exige estar siempre presentes y no perdernos en ensoñaciones. Un mundo mejor posible parte del reconocimiento de los peores defectos de éste que no correspondió vivir por obligación, implica el desistimiento de aquello que nos constituye en hijos de antiguos regímenes. Se debe desaprender para reiniciar el camino con pasos renovados, por rumbos consecuentes con nuestra humanidad".
La razón me tiene aquí, tratando de encontrar una solución a sus efectos. No he encontrado mayor contradicción que ésta, lo que me condena es lo que me puede salvar.
Trato de escapar, escribir la narración definitiva, esa que encierre la condición humana en renglones como rejas; pero llegan primero las utopías insatisfechas, como amantes malqueridas que acechan en los dobleces de la soledad. ¿Cuántas noches más me robarían?
La trampa siempre resulta, a pesar de mi y por causa mía...
No me rindo, sólo respiro y trato de retomar el último punto coherente.
Miles de víctimas y todas tienen el mismo rostro lavado, blanco y calcificado. No podremos reivindicar todos los sacrificios y los oprobios sufridos.
No puedo evitar sentirme impotente ante tanta miseria, cautivo de las letras y los azares dialécticos. Sin embargo, entiendo mis posibilidades y limitaciones. No tengo el carácter del guerrero que no teme al campo de batalla. Mi lugar es éste, destinado a esta tarea como una condena, sin poder renunciar a este mandato.
En este discurrir monótono, termino pensando en todo lo que he perdido, en el tiempo que he dedicado a edificar los muros de la soledad y que me han alejado de manera irrevocable de los sueños de la juventud, cuando éramos dos los que contemplábamos el horizonte con optimismo.
Te recuerdo en tus atrevimientos y yo en mi ignorancia, en el juego que nos fue envolviendo, queriendo tu presencia y anhelando tu ausencia, porque siempre me gustó extrañarte, porque lo que se tiene ya no se desea. Entregarme a tus brazos fue sólo una intento de convencerme de la posibilidad de una vida sin las tribulaciones para las que estoy hecho.
Pero esas posibilidades, ese mundo mejor, no son más que un mito mediocre, un romanticismo fuera de tiempo que me devuelve a los desvaríos, a los fangos de la contemplación sin consecuencias.
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jueves, 1 de noviembre de 2012
Ver la cara de quien ya no está, todos los días, hasta que su ausencia se vuelve usual y su espíritu no deja presentimiento alguno, ya no se extraña más.
El momento justo llega con un alivio en las piernas y una pequeña taquicardia, señales adelantadas del retorno que va completando su ciclo.
Otros afanes vendrán, otros rostros ocuparán el espacio desposeído por la determinación de seguir adelante, de recorrer otros senderos, hasta que nos cansemos de nuevo, hasta que las semilla que sembramos un día sean sombra generosa. Pero ya estamos lejos, ya el meridiano se refleja en los gestos.
Estamos lejos, pero aún no estamos cerca.
El momento justo llega con un alivio en las piernas y una pequeña taquicardia, señales adelantadas del retorno que va completando su ciclo.
Otros afanes vendrán, otros rostros ocuparán el espacio desposeído por la determinación de seguir adelante, de recorrer otros senderos, hasta que nos cansemos de nuevo, hasta que las semilla que sembramos un día sean sombra generosa. Pero ya estamos lejos, ya el meridiano se refleja en los gestos.
Estamos lejos, pero aún no estamos cerca.
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Vos confundís la poesía con la forma
el sueño de la revolución se te parece al marasmo de nuestros días.
Creiste que eras el destino cuando sólo fuiste una huída,
una eternidad fracasada,
un pulmón herido que no retiene aliento.
Sin la prisa, desaparece la angustia y la cara demacrada ya parece primavera,
tímida aún, pero decidida e irrefrenable.
Vos, enunciado desgastado,
rito vacío de la repetición,
pareces ya una sustancia quimérica,
un suspiro accidentado que se parece al tiempo perdido.
Porque nunca fuimos, porque ya no sos...
Porque el extravío no se parece a la eternidad,
aunque el fondo sea profundo,
aunque la luz tarde en llegar.
el sueño de la revolución se te parece al marasmo de nuestros días.
Creiste que eras el destino cuando sólo fuiste una huída,
una eternidad fracasada,
un pulmón herido que no retiene aliento.
Sin la prisa, desaparece la angustia y la cara demacrada ya parece primavera,
tímida aún, pero decidida e irrefrenable.
Vos, enunciado desgastado,
rito vacío de la repetición,
pareces ya una sustancia quimérica,
un suspiro accidentado que se parece al tiempo perdido.
Porque nunca fuimos, porque ya no sos...
Porque el extravío no se parece a la eternidad,
aunque el fondo sea profundo,
aunque la luz tarde en llegar.
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martes, 23 de octubre de 2012
Preámbulo de la Revolución.
Se confunden los términos, nos han tachado de infames, de iconoclastas, de especuladores que se han dedicado a contemplar la metafísica. No han entendido que el movimiento del mundo es cualquier cosa, menos evidente. Los engranajes van por dentro de la carcasa.
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viernes, 19 de octubre de 2012
Un padre y su hijo venden alondras de papel, caminan las calles húmedas y frescas por la lluvia recién caída.
Estando joven la noche, los veo leyendo un libro sucio de tanto pasar los dedos por las páginas y las líneas, repasando los versículos que mañana repetirán para justificar su destino, para embellecer los rostros grises, para paliar el cansancio, para dar gracias por los niños que juegan con su curiosa mercancía voladora.
La esperanza sorprende siempre y no hace ningún esfuerzo por ocultarse, se renueva en la inocencia, a pesar de las frentes quemadas y los ánimos escasos, a pesar, o tal vez, por causa de las ficciones y los mitos que nos recuerdan una magia imperecedera, magia que oculta el yugo y disfraza la injustica.
Estando joven la noche, los veo leyendo un libro sucio de tanto pasar los dedos por las páginas y las líneas, repasando los versículos que mañana repetirán para justificar su destino, para embellecer los rostros grises, para paliar el cansancio, para dar gracias por los niños que juegan con su curiosa mercancía voladora.
La esperanza sorprende siempre y no hace ningún esfuerzo por ocultarse, se renueva en la inocencia, a pesar de las frentes quemadas y los ánimos escasos, a pesar, o tal vez, por causa de las ficciones y los mitos que nos recuerdan una magia imperecedera, magia que oculta el yugo y disfraza la injustica.
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