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lunes, 2 de septiembre de 2013

Dos luces.

Había quedado con ganas de otro duelo de miradas, de imaginarias secuencias amorosas y de disfrutar mas de esos juegos de significados incongruentes, esos que amenazaban con desnudar las almas.

Tuvo ganas de robársela, de capturar su calor guardado cerquita del vientre, tuvo ganas de desaparecer en los enigmas que ella proponía y despertarla a la mañana siguiente con el café recien hecho.

Pero se fue, mirando hacia atrás. Sus ojos eran luciérnagas atravesando la oscuridad.

lunes, 15 de abril de 2013

Esa ventana.

Las ramas se movían por causa del sadismo del viento. No sé por qué razón no se cayeron. Por la pequeña ventana se veían los rayos partir el cielo, la lluvia incesante, los ríos en la calle. No tenía más que mis pensamientos y el sonido de la respiración. Ella había salido, apenas pasada la media noche. No entendía por qué permanecía allí, no sé qué era lo que esperaba. Evidentemente a ella, pero ¿para qué?

jueves, 29 de noviembre de 2012

Olvidos.


Las olvidadizas tempestades dejaron los ríos moribundos,
Los ánimos quebradizos
Y las promesas colgadas de los vientos
Fríos, secos.

Nuestro oráculo sentencia espesas predicciones
De las plenitudes estériles y solitarias,
De nuestras oraciones vacías
Enviadas a conjurar los eternos sinsabores.

Pesos escondidos en las sombras
Nos arrastran a los consuelos
Que nos arrancamos
Apenas sentir el tibio en las mejillas.

Mesuras extraviadas,
Razones inasibles,
Recuerdos insondables
Que remontan las pasiones.

En la periferia de los sueños
Aquellos asuntos incompletos
En el desierto abandonados,
Detrás de los espejos,
En el claustro de los deseos desahuciados.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Speak in other language.

Hablas en otro lenguaje,
estrategia de confusión.
Escribo sobre los días extraviados,
evasiones cotidianas.
La comunicación es imposible, inútil sin los códigos comunes.

Y, entonces, ¿qué hacer?
Si pudiera inventarme una maraña de sonidos, lo haría,
con el riesgo de convertirme en acertijo o en caos efímero.

Luego alguien aparece, primero como un espectro, tal vez una premonición. 
Los suspiros ya no son tan largos, la respiración recobra la serenidad.
De vuelta, no hay nada que decir.
El Silencio, la noche oscura, los grillo tímidos entre la hierba.

¿Será una certeza o un fantasma?...
Las explicaciones pueden ser las más simples,
los detalles obvios o, por capricho, cualquier cosa que se aparezca frente a los ojos.

Y si los sentidos engañan poco importa,
la tranquilidad retorna a los huesos,
a pesar de todo sigue lloviendo,
sigue saliendo el sol,
sigue la tierra dando sus vueltas…
No hay que dar explicaciones cuando las palabras son incomprensibles.

Yo te sigo viendo todas las noches,
escondida entre las cobijas
con el frío encerrado en tus piernas,
en las escaramuzas sonámbulas
en busca de los labios atrofiados,
las caricias intraducibles de dos cadáveres fraternos.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Nocturno Intrascendente.

Un “para siempre”, hasta que alguien se esmere en recordar, hasta que la memoria alcance.
Entre todas las promesas que se hicieron,
con la luna de testigo,
no encuentro ninguna que satisfaga la ausencia, que reivindique tu figura
entre las brumas de la cama.

Todavía duermo con un ojo abierto,
mirando la ventana,
vigilando las luces de la calle,
esperando tu visita,
queriendo creer que me podrás encontrar, queriendo creer que quieres volar hasta aquí, como lo hago las noches más oscuras hasta tu armario para, desde ahí, verte dormir.

Soy un cuervo obsesionado con las estretegias, olvidadizo de su alimento.
Te tengo cuando no estás, porque lo que poseo se vuelve irrelevante.
Tienes el nombre de mi deseo y tus juegos son la fuerza de mi perdición.
Siempre que no estás, ya parece un “para siempre”.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Muerdo las cuerdas que juntan las teorías en un amasijo iracundo, a ver si encuentro el gusto a este arrebato epistemológico que me obliga a soñar con utopías, porque, al final, todo es cuestión de método.
Y me pierdo cazando la ciencia de los versos, por eso prefiero las prosas cansinas pero predecibles, las que dejan rumiar el tema y tumban del agotamiento, las que me esperan para el cambio de rutina, tan seguro como que cada exhalación oxida los engranajes. Poco a poco.
Ahogo cantos en las conjeturas para que se conviertan en pesadillas, en licores exóticos que van revelando las cuotas de la imposible cordura.
Todas mis versiones de la paciencia, de la agonía y de mis fantasmas constituyentes desfilan como un sueño de Kurosawa, como un designio trazado desde el primer suspiro, ese que no se recuerda pero que inició todas las pulsiones.
Busco, porque los caminos incitan...

sábado, 27 de octubre de 2012

La Canción es la Misma

Experiencias distintas, códigos diferentes para asaltar una misma realidad. Vos y yo somos muy distintos, pero en algún lugar indeterminado nos encontramos. Bien podrían ser épocas diferentes y que por azares del universo se cruzan en un mismo plano. Vías de acceso opuestas a un mismo lugar, sabemos que son historias particulares, con sus propios bemoles y afanes. Por eso, tal vez, no sienta nada en la piel y hasta den ganas de jugar desde este lugar tan estrecho que es mi propia historia. Muchas veces no encuentro puntos de referencia, se me confunden con los lugares olvidados y los fantasmas que los habitan; pero resulta que los míos están bastante domesticados y de una u otra manera logro controlarlos con encantos que llaman al orden.

Mis opciones para escapar son tan racionalizadas como peligrosas para perderse definitivamente, porque la contingencia se hace cada vez mayor y la indeterminación se convierte en una amenaza constante contra la que no se puede luchar. Las contradicciones se hacen cada vez más profundas y ante la falta miedo no existe nada que te indique cuando debes regresar, la illusio se puede prolongar infinitamente y no hay manera de encontrar señales coherentes. El limbo sería un lugar más apacible. Mi deseo se encuentra en…

Las calles también son tuyas, también es tuyo el asco y la desesperanza, como tuya es la inocencia que te ofrendé un día. Después de tantos años no hay arrepentimiento, sólo demasiado tiempo acumulado entre nosotros, una extensa distancia que nos separa del punto donde, por casualidad, nos encontramos.

Ya nunca tus calles serán las mismas que yo recorro, ni las personas conservarán los rostros que imaginaste en tu cabeza, por capricho. Tú olvidas y yo lo recuerdo todo, vos sos tan etérea y yo terrenal, tú falsamente espontánea y yo ridículamente calculado. Esta ciudad carga las incoherencias de tus actos, fue testigo de mi acecho a tu figura, tratando de encontrar ese viento púrpura que tanto te molestaba, pero solo me fue posible hallar el polvo que cubre los edificios del centro y la brisa que baja de los farallones. Esta ciudad lo tiene todo para hacer claudicar a cualquiera que pretenda encontrar su esencia, su necedad, su irracionalidad, su aroma a sexo de morena ardiente te hace pagar el atrevimiento.

Todo queda en la memoria, en la palaciega habitación de los absurdos junto con mi caminata por todo el continente, mis días de comunista. Persiguiéndote me encontré en el exilio del tiempo que me tocó vivir y en el proceso te convertiste en un espectro atrapado en un cuadro, una foto o un libro. Ahora se que siempre estuviste ahí, terriblemente presente, sos parte del juego, como las calles que me ahogan con sus obviedades.

domingo, 21 de octubre de 2012

Noche insatisfecha,
Velos y ambigüedades
Estrechas a los cuerpos,
Secuencias en repetición,
Sagrados ritos
Del albedrío en rebeldía,
Necesidad de la literalidad
En tus líneas irrespetuosas.

sábado, 20 de octubre de 2012

Tengo tu sabor como marca en mi aliento.
Bebo otro sorbo, hondo.
Tengo tu forma atada a mi contorno.
Respiro profundo.
Luego, desaparezco.