jueves, 7 de febrero de 2013

Nada por decir.

Me pides un sermón que no te deje caer
liviana, inocente en las garras de alienación.
Recojo el silencio y te lo arrojo
Aparentando enojo
En tristeza inundado.

Marchas cansadas,
Mutuas indiferencias
En los pasillos blancos
De las despedidas inusitadas.

sábado, 2 de febrero de 2013

La Paciencia de la Lluvia (Parte VI)


Miles de personas, millones, vastedades de indiferencia reducida a un número, a contras y conveniencias. Uno de los mayores peligros para la sobrevivencia, es pensar que la soberanía reside en la voluntad de la mayoría. Y si esa mayoría es aplastante, no es más que el unísono de la ignorancia, pesada como la gravedad. En su centro no se puede respirar y las consecuencias de la falta de oxígeno se manifiestan al instante: el imperio de la opinión, de la aceptación acrítica de las injusticias que nos rodean.

A todos nos llega el momento, el mío empezó con el primer invierno del año, huyendo de la lluvia.

Sin mucho por hacer, me senté a esperar que escampara, en una cafetería cerca de la universidad. Pensé en ella cuando vi en la vitrina sus chocolatinas preferidas, tomé dos y pedí un café cargado. Recuerdo que casi me quemé con el café, que me senté mirando hacia la calle en una mesa en el medio del ruido de los carros pasando por los charcos y las conversaciones a mi espalda. Poco a poco, mi atención se desplazó de la malsonancia repetitiva del exterior a las voces de quienes debatían en el interior. No era el barullo de mis ideas, pero era yo hablando en otro tono…

En un baúl.

Hay historias que son palíndromos, presencias como suspiros congelados, almas suspendidas en pequeñas reminiscencias: un libro, una caricia distractora, el beso que no brotó.

Hay almas con aguijones, portadoras de secretos amargos, de labios marchitos, ojos pálidos.

Hay sonrisas angustiadas, laberintos confortables, muertes rutinarias como sueños mudos, anhelos...

Hay rincones y vidrios rotos, canciones abandonadas que no recuerdan, promesas irresolutas.

Hay candados y máscaras que no sabías que guardabas.
Si, hay esperanzas perdidas.

jueves, 31 de enero de 2013

Una noche...

Una noche,
Soñé volando sobre terrazas altas,
Sobre una ciudad desierta, sucia y oxidada.   
Nada se movía por su propio ánimo
El sol suspendido en su cenit
El viento agotado, perplejo.

Ciudad sin murmullos
Ni noches enteras para la tregua
Ciudad de espíritus incompletos,
De aguas asustadas que nunca caen.
Ciudad sin prodigios,
De tumbas saqueadas.

Soñé
Caminando por andenes repetidos
Buscando causas inconexas,
Sombras de martirios huérfanos,
Reflejos sabios, canciones primigenias
Nombres como el tuyo.

Una noche,
Una metáfora de otra noche,
Una angustia de otro sueño,
Una imagen para todos los mitos.
Una luz encendida y sus ojos distantes,
Un suspiro quebrando el silencio,
Un fastidio, hartazgo.
Una ciudad repleta.
Un vacío insomne.

viernes, 18 de enero de 2013

Caminando...



El retorno de los instintos,
Caminar, con una mano en el bolsillo.
La luna vigila de reojo.

Divagaciones en armonías sostenidas,
Transeúntes que no preguntan nada,
Preguntas que no encuentran el momento de preñar cabezas.

Calor invisible entre el verde anacrónico,
Un camino en espiral que no sostiene las hipótesis,
Que se curva en las nostalgias de la historia,
Que no revela el nombre del caminante.

No sé si hay esperanza,
Sé que la voluntad se cansa en contradictorios paradigmas.
Las certezas juegan de lado del terror.

Por calles olvidadas deambulo,
Caminante por gusto y testigo por obligación
Descascarando fachadas,
Planteando inconvenientes,
Calculando la materia de los imposibles,
Rondando las amargas dudas,
Viéndote pasar todos los días,
Más gris y más inocua,
Como la piedad del indiferente,
Una intención y nada más.

Caminar, recoger los pasos y respirar.
Respirar, olvidar el cansancio y flotar.
Jugar, seducir a la oscuridad,
Que se vuelva origen,
Que se vuelva tinta,
Que sea cómplice de lo que tenga que suceder.

Creer, porque no conozco lo contrario,
Porque ya no hay silencio,
Porque, de alguna manera, existo,
Sin revelaciones ni fe.

jueves, 17 de enero de 2013

Se lo dejo al viento...



Desprecios en dolo eventual
La angustia en sordos gritos
Llamando al olvido insolidario.

El olor dulce de la guayaba caída
Se parece al de tu piel en la mañana,
Pronto las dos serán consumidas
Una por la tierra
Otra por el arrepentimiento.

Somos ruinas de un deseo inoportuno
Una gota de sudor en una fútil proeza.
La derrota anticipada.

martes, 8 de enero de 2013

Sometimes.

Las ganas de no estar,
Huir al oeste de las sombras
A los rincones oscuros del medio día,
Simiente de atardeceres y vientos fríos del occidente.

Y el sol, en su cenit, no encuentra lo extraviado,
No se percata de la angustia de los rostros de los caminantes,
Sólo vigila los caminos.
Ganas de levedad,
De nulas centrífugas,
Viajes intempestivos ladrones de voluntades
Expectantes tras las indecisiones y los arrepentimientos rutinarios.

La traición espera,
Paciente y longeva,
Como íntima enemiga,
Los espacios de la debilidad.