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jueves, 31 de enero de 2013

Una noche...

Una noche,
Soñé volando sobre terrazas altas,
Sobre una ciudad desierta, sucia y oxidada.   
Nada se movía por su propio ánimo
El sol suspendido en su cenit
El viento agotado, perplejo.

Ciudad sin murmullos
Ni noches enteras para la tregua
Ciudad de espíritus incompletos,
De aguas asustadas que nunca caen.
Ciudad sin prodigios,
De tumbas saqueadas.

Soñé
Caminando por andenes repetidos
Buscando causas inconexas,
Sombras de martirios huérfanos,
Reflejos sabios, canciones primigenias
Nombres como el tuyo.

Una noche,
Una metáfora de otra noche,
Una angustia de otro sueño,
Una imagen para todos los mitos.
Una luz encendida y sus ojos distantes,
Un suspiro quebrando el silencio,
Un fastidio, hartazgo.
Una ciudad repleta.
Un vacío insomne.

martes, 4 de diciembre de 2012

Lluvia en diciembre.


Él
Tiene ganas de llover.

Ella
Dile que lo haga,
que no la detenga el viento

Él
El viento la incita

Ella
Que se envuelva en él y se deje llevar,
se deje correr.
Que si queda más
se vacíe de memorias,
que cuenten nuevas historias de amores bajo la lluvia
de lluvia hecha de amores...

Él
Que deje el aire limpio,
las montañas lavadas y los ríos rejuvenecidos.
Que la tierra se alboroce,
que se tiña de fertilidad.
Que mis manos se colmen
y que la sed se apacigüe

Ella
Que llene de fresco renuevo en la mente,
liberando temores,
soltando amarras,
liberando corrientes.
Que expandan las alas,
que volar mojado de su rica humedad,
enredado en el viento
sin un pensamiento,
con todas las de ganar.
Que alivie la fiebre que guardan tus venas
que explota en tu alma
llevándote lejos,
volando bien alto

Él
Se pierde la vista,
se detiene el aliento,
en el canto del agua
y el capricho del cielo.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Aprendizaje.

Estoy listo para la caída,
soltar el orgullo y desgarrar el horizonte con los dibujos de mi alas sobre el cielo.

En los sueños fue inevitable,
la fuerza desbordaba;
imprescindible para el espíritu cautivo de esos ojos omnipresentes.

Desnudo en estas cimas, el frío ya no importa,
la claridad abrumadora del paisaje llama impaciente.
Tampoco importa si, al final, queda una mancha solitaria en el tapiz verde.
De cualquier forma volaré.