El canto incontenible de la esperanza,
el dolor compartido de la dignidad pisoteada.
La noche de los beodos
que no tienen otra cosa que declarar que la verdad desnuda
es la necesidad de contar la historia desde el lugar de la experiencia,
desde la injusticia atávica.
Esta noche nos interesa la revolución,
los astros nos estremecen desde la última posibilidad,
con nuestros sueños por delante,
con nuestra libertad en el corazón.
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domingo, 16 de diciembre de 2012
Una necedad.
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jueves, 6 de diciembre de 2012
La Paciencia de la Lluvia (Parte V)
Llueve, una vez más. Me incomoda la ropa húmeda y las gotas bajando por la cara. Tampoco me gusta el frío que queda debajo de la piel, es una sensación reptilia, como si la tierra me reclamara. Pero, si fuera un reptil, podría pasar inadvertido, moviéndome por espacios antes inaccesibles. Clandestinidad, esa es la palabra correcta, por lo menos, la más precisa para definir este ahogo que siento cuando el discurso brota furioso y la voz no alcanza, se hace chiquita frente a las voluminosas incoherencias de la masa, esa uniformidad que absorbe, instantáneamente, lo que sea contrario a su dictado.
Tampoco alcanza la vanidad, me desdibujo. Me dejo llevar por las negaciones y el falso bienestar de la mediocridad. Inundado en desahucios, sonrío y vuelvo al trabajo, a martillar las palabras y a estirar las formas, esperando encontrar la valentía cuando ya no es necesaria, cuando sólo soy un héroe onanista, una caricatura de las grandes aspiraciones.
Nada, todo, siempre, nunca, absolutos ilusorios que no sirven para describir los matices que desgarran el pensamiento; esta complejidad abundante que atraviesas sin tocar causas ni consecuencias, complejidad que me abruma y me recrimina la cobardía, me llama a la lucha y enseña sus dientes, me muestra tu rostro y te vuelve prófuga de las definiciones, porque también sos clandestina en mis elucubraciones presuntuosas. No se cuándo aparecerás, ni cuánto tiempo te quedarás husmeando en mis frustraciones, convencida de poder cultivar oro en la arena, insistiendo, creyendo más alla de mis veredictos.
Y está el viento sur que me invita a salir de los claustros y los soliloquios para enfrentar las indiferencias y la normalidad cancerígena. Escucho canciones que provienen de afuera de esta totalidad embrutecedora, suenan a desafío de clamor subterráneo. Las escucho en medio del tráfico, armonía de las miserias y las injusticias. Las canciones no paran, se van sumando voces e instrumentos: tiples, bandolas, charangos y quenas, en cadencias marciales que han estado oprimidas, enterradas en las montañas usurpadas, encadenadas a costumbres revendidas como dogmas a los ignorantes parlanchines. Un mercado grande y próspero que ya huele a podrido, mientras la orquesta estalla, sin dejarnos sordos, abriendo los portones oxidados de este destino impuesto.
Tampoco alcanza la vanidad, me desdibujo. Me dejo llevar por las negaciones y el falso bienestar de la mediocridad. Inundado en desahucios, sonrío y vuelvo al trabajo, a martillar las palabras y a estirar las formas, esperando encontrar la valentía cuando ya no es necesaria, cuando sólo soy un héroe onanista, una caricatura de las grandes aspiraciones.
Nada, todo, siempre, nunca, absolutos ilusorios que no sirven para describir los matices que desgarran el pensamiento; esta complejidad abundante que atraviesas sin tocar causas ni consecuencias, complejidad que me abruma y me recrimina la cobardía, me llama a la lucha y enseña sus dientes, me muestra tu rostro y te vuelve prófuga de las definiciones, porque también sos clandestina en mis elucubraciones presuntuosas. No se cuándo aparecerás, ni cuánto tiempo te quedarás husmeando en mis frustraciones, convencida de poder cultivar oro en la arena, insistiendo, creyendo más alla de mis veredictos.
Y está el viento sur que me invita a salir de los claustros y los soliloquios para enfrentar las indiferencias y la normalidad cancerígena. Escucho canciones que provienen de afuera de esta totalidad embrutecedora, suenan a desafío de clamor subterráneo. Las escucho en medio del tráfico, armonía de las miserias y las injusticias. Las canciones no paran, se van sumando voces e instrumentos: tiples, bandolas, charangos y quenas, en cadencias marciales que han estado oprimidas, enterradas en las montañas usurpadas, encadenadas a costumbres revendidas como dogmas a los ignorantes parlanchines. Un mercado grande y próspero que ya huele a podrido, mientras la orquesta estalla, sin dejarnos sordos, abriendo los portones oxidados de este destino impuesto.
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lunes, 29 de octubre de 2012
Digresión
Causa curiosidad cómo se ha pretendido llevar a cabo la justicia en nombre de la uniformidad de pensamiento, en una regresión disfrazada de bien común que exige un acatamiento acrítico de ciertos valores sociales que, en el fondo, no están bien fundamentados. La sociedad moderna ha edificado todo un sistema de creencias en la institucionalidad del Estado como defensor de un deber ser universal, sobre la base de falacias que la ciencia se ha encargado de validar.
La concepción liberal del hombre y de la sociedad, parte del reconocimiento de las libertades individuales y de las instancias e instituciones que hacen posible el ejercicio de tales libertades. Al Estado moderno, escenario privilegiado del ejercicio del poder, se le anteponen los elementos éticos y políticos del liberalismo que pretenden prevenir la aparición del absolutismo gubernamental y las intenciones de restringir el acceso a la verdad de los pocos que detentan el poder. Los argumentos que aducen los autoritarios, los dogmas y las ideologías se oponen al liberalismo, en cuanto no hay espacio para la deliberación racional de los preceptos y valores que guían una sociedad.
El problema racional que enfrenta el liberalismo, consiste en la fundamentación epistemológica de los valores que intentan enarbolar, terreno en el que no se encuentra en mejor posición que sus detractores. La ascensión de la libertad como valor fundamental termina en arbitrariedad y contrario a las normas de la ciencia positiva, en tanto no existe ningún medio para comprobar los postulados morales y políticos del liberalismo. Sin embargo, siempre se ha podido acudir al argumento de la tolerancia como elemento constitutivo del liberalismo y de su capacidad para acoger múltiples puntos de vista, lo que pretende constituirse en otro valor fundamental. El control racional de las creencias, no obstante, implica la superación de ciertas fases en la argumentación tendientes a dar primacía a unos valores por encima de otros, haciéndolos ver como incompatibles con el valor supremo.
En este proceso, donde los liberales entran en el aprieto de intentar demostrar de manera científica positivista la validez de sus postulaciones éticas, se llega a la imposibilidad de defender las propias posiciones, y si el liberalismo no se contradice, cualquiera podría estar en la capacidad de argumentar posiciones radicalmente contrarias a las del liberalismo acudiendo básicamente a los mismos criterios de validación. Es en esta incapacidad de determinar la validez de los juicios morales o valorativos mediante métodos racionales en que se basa el escepticismo ético. El liberalismo y el racionalismo unidos en la tarea de someter a examen crítico todas las posiciones, llegan al punto de no admitir ninguna razón posible que se encuentre por fuera de sus valores constitutivos y el escepticismo ético se configura en una especie de postura facilista que permite salir al paso a los debates y que se configura en parte constitutiva de una arbitrariedad con “buenas intenciones”.
Se trata de plantear las preguntas, porque todas son necesarias.
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martes, 23 de octubre de 2012
Preámbulo de la Revolución.
Se confunden los términos, nos han tachado de infames, de iconoclastas, de especuladores que se han dedicado a contemplar la metafísica. No han entendido que el movimiento del mundo es cualquier cosa, menos evidente. Los engranajes van por dentro de la carcasa.
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martes, 16 de octubre de 2012
Waiting...
Esperando que el proceso se vaya desenvolviendo, con plena autonomía, como si no fuera necesaria mi participación.
Dinámicas repetidas, actitudes multiplicadas por todos los rincones que se asemejan a la separación, el sofisma de la independencia que aniquila las posibilidades de la solidaridad y del reconocimiento del otro como mi propia imagen perfectible.
La liberación no llega bajo la invocación de la paciencia y la comodidad instalada desde que la memoria se cambió por la conveniencia, nada sucederá si no existe una creencia ferrea que oriente las ideas y las acciones.
Dinámicas repetidas, actitudes multiplicadas por todos los rincones que se asemejan a la separación, el sofisma de la independencia que aniquila las posibilidades de la solidaridad y del reconocimiento del otro como mi propia imagen perfectible.
La liberación no llega bajo la invocación de la paciencia y la comodidad instalada desde que la memoria se cambió por la conveniencia, nada sucederá si no existe una creencia ferrea que oriente las ideas y las acciones.
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