jueves, 31 de enero de 2013

Una noche...

Una noche,
Soñé volando sobre terrazas altas,
Sobre una ciudad desierta, sucia y oxidada.   
Nada se movía por su propio ánimo
El sol suspendido en su cenit
El viento agotado, perplejo.

Ciudad sin murmullos
Ni noches enteras para la tregua
Ciudad de espíritus incompletos,
De aguas asustadas que nunca caen.
Ciudad sin prodigios,
De tumbas saqueadas.

Soñé
Caminando por andenes repetidos
Buscando causas inconexas,
Sombras de martirios huérfanos,
Reflejos sabios, canciones primigenias
Nombres como el tuyo.

Una noche,
Una metáfora de otra noche,
Una angustia de otro sueño,
Una imagen para todos los mitos.
Una luz encendida y sus ojos distantes,
Un suspiro quebrando el silencio,
Un fastidio, hartazgo.
Una ciudad repleta.
Un vacío insomne.

viernes, 18 de enero de 2013

Caminando...



El retorno de los instintos,
Caminar, con una mano en el bolsillo.
La luna vigila de reojo.

Divagaciones en armonías sostenidas,
Transeúntes que no preguntan nada,
Preguntas que no encuentran el momento de preñar cabezas.

Calor invisible entre el verde anacrónico,
Un camino en espiral que no sostiene las hipótesis,
Que se curva en las nostalgias de la historia,
Que no revela el nombre del caminante.

No sé si hay esperanza,
Sé que la voluntad se cansa en contradictorios paradigmas.
Las certezas juegan de lado del terror.

Por calles olvidadas deambulo,
Caminante por gusto y testigo por obligación
Descascarando fachadas,
Planteando inconvenientes,
Calculando la materia de los imposibles,
Rondando las amargas dudas,
Viéndote pasar todos los días,
Más gris y más inocua,
Como la piedad del indiferente,
Una intención y nada más.

Caminar, recoger los pasos y respirar.
Respirar, olvidar el cansancio y flotar.
Jugar, seducir a la oscuridad,
Que se vuelva origen,
Que se vuelva tinta,
Que sea cómplice de lo que tenga que suceder.

Creer, porque no conozco lo contrario,
Porque ya no hay silencio,
Porque, de alguna manera, existo,
Sin revelaciones ni fe.

jueves, 17 de enero de 2013

Se lo dejo al viento...



Desprecios en dolo eventual
La angustia en sordos gritos
Llamando al olvido insolidario.

El olor dulce de la guayaba caída
Se parece al de tu piel en la mañana,
Pronto las dos serán consumidas
Una por la tierra
Otra por el arrepentimiento.

Somos ruinas de un deseo inoportuno
Una gota de sudor en una fútil proeza.
La derrota anticipada.

martes, 8 de enero de 2013

Sometimes.

Las ganas de no estar,
Huir al oeste de las sombras
A los rincones oscuros del medio día,
Simiente de atardeceres y vientos fríos del occidente.

Y el sol, en su cenit, no encuentra lo extraviado,
No se percata de la angustia de los rostros de los caminantes,
Sólo vigila los caminos.
Ganas de levedad,
De nulas centrífugas,
Viajes intempestivos ladrones de voluntades
Expectantes tras las indecisiones y los arrepentimientos rutinarios.

La traición espera,
Paciente y longeva,
Como íntima enemiga,
Los espacios de la debilidad.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Por si acaso...

Por si acaso me nublo
Intempestiva y definitivamente
Guarda mi prosa en una maleta negra,
Busca mis falacias y mis mentiras,
Vete a un puente y bótalos al río,
Que la corriente haga su trabajo
Que se cubra todo de lodo milenario.
Espumas incesantes reclaman el espíritu de las metáforas
Guardianas de la indefinición,
De las indecisiones parteras del dolor,
Dolor germen, dolor simiente, dolor que emana del aire, de las fosas oscuras de la creación.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Ciudad para otros.

Ciudad de esquinas poseídas, de relatos peregrinos.
Ciudad que no sabe disimular,
Me persigue a plena luz del día
Y me asalta con la franca figura de la locura,
De la imposible emancipación de la sonrisa,
Capturada en los recuerdos delgados e incapaces
De estremecer, una vez más, la piel.

Nombres desterrados de las encrucijadas
Antes fieles a las citas y a las complicidades.
Nombres sordos y obstinados tributarios de los alientos de otros.

Ciudad de placeres interrumpidos,
De monótonos sufrimientos.
Precario lugar de los deseos de vos,
Palacio de los fantasmas míos.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Una necedad.

El canto incontenible de la esperanza,
el dolor compartido de la dignidad pisoteada.

La noche de los beodos
que no tienen otra cosa que declarar que la verdad desnuda
es la necesidad de contar la historia desde el lugar de la experiencia,
desde la injusticia atávica.

Esta noche nos interesa la revolución,
los astros nos estremecen desde la última posibilidad,
con nuestros sueños por delante,
con nuestra libertad en el corazón.