sábado, 3 de agosto de 2013
Día de suerte.
Me mirás como si fuera a diluirme en el aire.
Insistís con fingida paciencia a que elabore las respuestas.
Yo juego con la taza del café,
Mientras escojo las palabras que no delaten las emociones.
Vos crees que controlás la situación
Y yo todo se lo dejo al azar,
Porque decidiste recoger el mensaje en la botella
En el medio de este mar de anónimo bullicio.
Hasta ahora me entero...
He salido a cazarte pretendiendo que camino con vos.
He buscado todos los caminos que se crucen con los tuyos,
He puesto señales para que llegues a mis desvaríos.
Nada entre los dos ha sido casualidad.
Dulcemente,
No has notado que soy irrevocable,
Que ya vives la condena.
Que, ahora, camino a tu lado por convencimiento,
Que no quiero soltar tu mano.
Ella allá.
lunes, 29 de julio de 2013
Un silencio.
martes, 4 de junio de 2013
Música para dormir.
Yo era el niño que todas las noches repasaba el mismo casette, el concierto de Supertramp en París. El Crimen del Siglo abría las puertas del sueño.
Soñaba que este valle volvía a ser un pantano atemporal, que los árboles recuperaban en una sola noche el suelo arrebatado por el cemento, que los jaguares masticaban miembros de peatones desprevenidos. Luego, alguna serenidad uterina llegaba y todo era sordo, de algún amarillento anciano. Yo era el que renacía cada mañana de entre las entrañas del miedo y las tumbas de los dioses. Cada amanecer se derruía un templo hasta que la inocencia abandonó el cuarto.
Quedó la costumbre de no creer en nada y de enjuiciar las seguridades. ¿A qué aferrarse? A todas las preguntas y las posibilidades de respuestas, a las especulaciones de las sombras, eso que permanece y no se oculta. Ahora, de vez en cuando, puedo ver una luz que se prende y se apaga, que aparece y desaparece en ese horizonte discontinuo.
Es una canción inagotable.
jueves, 30 de mayo de 2013
Equipaje.
invitaciones que nunca correspondí y un testamento inoponible.
De los encuentros no he tomado más que un par de fotos.
Están descoloridas y ajadas,
los rostros son desconocidos.
No hallo cuando busco,
ni poseo cuando reclamo.
No tengo viajes registrados
o cartas de despedida.
Y la brújula está dañada.
Algo se ha perdido,
se cayó por el bolsillo roto y no sé que será.
Sólo sé que cargo un vacío.
La canción no es la misma.
sábado, 25 de mayo de 2013
Mañana...
Mañana de árboles sin nombre
En calles indiferentes.
Un mal sabor en la boca,
Una mala palabra casi desprendida,
Un tormento nacido de la nada.
La angustia se siente como acordes que no progresan,
Una repetición incesante de un principio
Donde todo está abierto, todo es expectativa.
Un comienzo...
Ella no sabe nada.
No sabe nada pero carga con el núcleo del dolor.
No sabe porque puede inventar la noche, puede crear el amor
Pero prefiere seguir hilando la soledad innecesaria.
Ella no sabe nada pero espera y, a veces, no sabe qué espera,
Porque la costumbre justifica el tiempo.
Nada termina en el tiempo redondo de la paciencia sin causa.
Yo me desintegro en fantasías de apocalipsis personales.
Busco razones y encuentro abrazos incompletos,
Busco casualidades por sendas que había abandonado.
Me levanto y los árboles anónimos no han cambiado de lugar,
Ella no conoce la razón de mi nerval desconsuelo pero sigue esperando,
Cargando la maleta vacía y no se da cuenta.